Raquel Martínez

por Sherif Awad

Raquel Martínez

Nací en Madrid en una familia humilde. Mi padre fue huérfano de padre y un currante desde los 13 años a quien le fue bien. Mi madre se quedó trabajando en casa y siempre estuvo muy atenta a la belleza de la forma. Ninguno de ellos, tenía en sus planes tener una hija artista. Hace poco me enteré, que mi abuelo paterno, a quien no conocí,  porque murió a los 47 años, era músico profesional. Trabajó como director de orquesta en varias ciudades españolas. Me da mucho orgullo tener un artista en mis antepasados, y mucha pena no heberlo conocido.

-A los 9 años quería ser actriz. En casa era tabú, lo sabían, sin embargo nunca pude hablar con libertad, sobre mi deseo. Así pues, estudié derecho y empresariales, durante ese tiempo no lo pasé nada bien, me sentía como estar muerta en vida y eso fue lo que me hizo decidir que debía pegar el salto a la carrera artística que tanto deseaba. Fue una ruptura familiar importante. Comencé a estudiar interpretación, en la escuela madrileña de Cristina Rota. Verdaderamente, yo no sabía que era eso de ser actriz. Lo que sí tenía claro, era que quería contar cosas, establecer una comunicación y acercarme al otro. Hablar y ser vista.

-La cultura de la que bebí, en mi infancia y adolescencia fue fundamentalmente televisiva. Al teatro apenas fui.
De pequeña recuerdo los payasos de la tele que me encantaban y otros dibujos. En la adolescencia, los años 80, recuerdo programas de música, con bailarines que me fascinaban. En casa había un tocadiscos de mi madre y escuchaba a menudo los discos que teníamos. Bailaba y cantaba mucho sola, mientras me imaginaba el público. Vi  el cine clásico americano, los Hermanos Marx, El Gordo y el Flaco, Chaplin, películas del oeste, también cine español y asistí por supuesto, a las películas taquilleras de mi época.

Raquel Martínez


-Cuando comencé a estudiar, no tenía ni idea. Una cosa es, querer ser actriz, en abstracto y otra muy distinta es ponerse a ello. Considero importante la formación. Cuando estudias, sale lo que realmente eres como persona, la verdad de cada uno, por eso cada artista es diferente y lleva la profesión de distinta manera. Es muy bonito porque ofrece mucha variedad.

-Cuando era joven,  pensaba a menudo en triunfar. Es una tiranía, trabajar para el resultado. Sin embargo, a día de hoy, me siento muy agradecida de haber llegado hasta aquí, haciendo lo que mejor sé hacer y lo que amo hacer. Ser actriz me ha aportado una manera sensible de mirar la vida, poder crear y transmitir ideas, lo cual me produce mucha felicidad. Es el juego que me permite estar despierta y hacerme grande por dentro. El arte me ha dado un lugar en el mundo.

-Por supuesto, continúan existiendo diferencias de género en la profesión y en general, en la vida. Está en nuestro haber colectivo. Vivo con ello como mejor sé, e intento avanzar entre los parámetros permitidos. Las mujeres en España, hemos conseguido ciertos derechos, sin duda, estamos mejor que en otros lugares de la Tierra, sin embargo, aún queda mucho por hacer, sobre todo en lo profundo de la cuestión. No podemos bajar la guardia, aunque a veces apetece descansar y piense: que injusto es el mundo.

-El momento actual que vivimos es de confinamiento y de una crisis importante. Es muy excepcional, sin precedentes en algo así. De momento, estamos todos parados. Todos los artistas, del ámbito que sea. Los teatros cerrados. No conocemos cual es nuestro futuro mas inmediato. Creo que vamos a ser el sector más perjudicado en esta crisis, porque no sabemos cuando van a permitir hacer reuniones de grupos grandes.  En cualquier caso, siempre hemos salido a flote, con mucho trabajo e imaginación. España no apuesta por un modelo fuerte para la cultura, no venimos de ahí. No se nos ha enseñado a valorar el arte más que como entretenimiento. Veremos que medidas toma nuestro gobierno. Precisamente en estos momentos, el sector de la cultura tiene un papel prioritario para la supervivencia emocional. "No solo de pan vive el hombre", dijo Federico García Lorca.

-Cuando me ofrecen una papel para interpretar una historia que no es mía, lo estudio, y sobre todo, estoy muy atenta a las indicaciones que el director(a) me da, para así poder hacerle una devolución. A fin de cuentas, es el director(a), quien quiere contar su relato a través de mi actuación. Me gusta mucho que me dirijan. Es un gran placer.

-Mi mayor logro, es haber creado mi propia compañía y poder producir mis espectáculos. También haber descubierto mi personaje de clown, con el que tanto he trabajado y al cual adoro. Es como mi otro yo. Juego mucho con quien soy yo, y quien es ella. La clown Angosta di Mente. Ambas compartimos cuerpo y voz, aunque no somos la misma. Somos la tragedia y la comedia a la vez. Siempre digo que, soy tan trágica que por eso me hice cómica.
El payaso es un personaje muy especial. Lo representa una actriz o actor y su característica mas destacada es la manera en que se muestra. Su alto grado de exposición es muy atractivo y sorprendente, tanto para quien lo hace, como para quien lo ve. Nos muestra lo que somos y también lo que escondemos. Además se ríe y hace reír. Tiene un punto de locura que puede ser muy transgresor. Cuando les veo en el cine como villanos ... No.  No representa lo que es un payaso realmente. Un payaso es mucho más. Es un trabajo profundo de libertad y verdad.

Hace tan solo 2 años que decidí hacer audiovisual. Así que me puse a hacer castings y he hecho varios cortos. Me fascina. Con el primer cortometraje que hice, Campo Atrás, fui premiada a mejor actriz en un festival, Cinema en corto 2019, de Valladolid.  Me dio mucha alegría recibir el premio y quiero seguir trabajando. Me siento muy agradecida de haber encontrado la pasión del cine.

-Los castings son bastante inaccesibles y casi sectarios me atrevo a decir. Ahora trabajo con un grupo de  representantes y espero que con ellos sea más sencillo. Sé que no es fácil, sin embargo, en este punto pienso: ¿qué es fácil? Prefiero confiar y pensar que todo es posible. Me proporciona futuro.

-El mayor consejo que puedo dar y que a mí me ha servido es: disciplina y perseverancia… Mi proyecto actual es : poder salir a la calle libremente. Y volver a actuar. Trabajar en proyectos que me hagan crecer profesionalmente.