Natalia Fisac

por Sherif Awad

Natalia Fisac

-Soy la mayor de tres hermanas de una familia de clase media. Desde muy pequeña me gustaba hacer teatro, jugar a hacer entrevistas, hablar frente a la televisión…Empecé a escribir cuentos a los ocho años. Mi padre los fotocopiaba en su oficina y yo los vendía entre mis compañeras del cole, hasta que las monjas se enteraron y, escandalizadas, me prohibieron volver a hacerlo. Una pena que cortaran así mi impulso de emprendimiento. Siempre participaba en las obras de teatro del colegio. Con unos 14 o 15 años, adapté y dirigí un cuento mío para una función de teatro solidaria en la que se recaudaban fondos para una operación de una alumna del colegio que tenía un tumor cerebral. No hay antecedentes artísticos en mi familia, excepto un tío abuelo que era un conocido arquitecto, Miguel Fisac, pero respecto al arte escénico, solo mi abuela paterna, que era de buena posición, cantaba alguna zarzuela y tocaba el piano. Le gustaba la farándula, pero no podía permitirse trabajar en eso siendo una señorita “bien”, eso estaba muy mal visto. En España se nos ha considerado siempre a los artistas como vagos y maleantes.

-En la infancia, no tenía unos referentes claros, me gustaba ver series y películas. En mi casa no había un ambiente especialmente favorecedor de las artes, nunca íbamos al teatro y apenas íbamos al cine. Libros sí había, aunque nunca vi leer a mis padres. Ya en la adolescencia empecé a devorar películas. Durante un año de mi vida, a los 16 años, tras romper con mi primer novio, iba todos los sábados a un cine estudio, el Fantasio y me veía tres películas seguidas. Entraba a las 4pm y salía a las 10.30pm; me llevaba un sándwich y esa era mi “merienda-cena”. En esa misma época empecé a ver películas en versión original (soy una apasionada del inglés y lo hacía para practicar, pero descubrí lo fascinante de escuchar a los actores y actrices con sus auténticas voces). No soy mitómana, pero me encantaba Gene Kelly, Katherine Hepburn, Michelle Pfeiffer, Robert de Niro, Jodie Foster, Diane Lane, Emma Thompson, Juliete Binoche. Y me encantaba Shakespeare. Con 16 años también, empecé a leerlo en inglés, diccionario en mano, aprendiendo por mi cuenta todas esas palabras del inglés antiguo: thy, thou, art… Entre las actrices españolas, me fascinaba la mirada y la voz de Charo López, el magnetismo de Victoria Abril, la fuerza de Terele Pávez, la frescura y naturalidad de Penélope Cruz....A lo largo de mi vida he disfrutado con el trabajo de muchísimos intérpretes (de varios países cuando empecé a ampliar mi mirada y no solo ver cine inglés o americano) y sé que me dejo nombres importantes.

-Yo estudié interpretación bastante tarde. Hice la carrera de Derecho y en el primer y quinto curso estuve en grupos de teatro. Pero sufrí la pérdida de alguien muy importante para mí y decidí tener el valor de seguir mi corazón y ser lo que realmente quería: actriz. Así que entré en una escuela privada, Ensayo 100, donde estudiaba de 4 a 5 horas por las mañanas, y por las tardes trabajaba dando clases particulares de inglés para pagarme la escuela. Cuando salí de esa escuela hice un taller de una semana en un teatro muy especial, La Espada de Madera, réplica de un teatro de París llamado L’Épée de Bois en la mítica Cartoucherie (junto al Teatro del Sol de Arianne Mnouchkine). Aquel taller me cambió la vida, encontré el tipo de teatro que me gustaba hacer: expresivo, lleno de fuerza y energía, pero también de verdad, una verdad que atraviesa como flechas a intérpretes y público. La ayudante del director del teatro, Anabel Díez decidió montar su propia compañía de teatro clásico, Tamur Teatro, y yo me embarqué con ella en esa aventura. Las escuelas están bien para tomar conciencia de posibles herramientas técnicas y de lo necesario que es cuidar la voz, el cuerpo y el contacto con las emociones. Falta aprendizaje práctico en las escuelas: qué hace cada cual en un rodaje o en un teatro y saber respetar y colaborar, cómo superar un bloqueo o el cansancio, terminología técnica, incluso habría que enseñar labores de producción y distribución: cómo conseguir financiación, cómo facturar, cómo redactar presupuestos, nociones fiscales… ya que la inmensa mayoría de los actores y actrices sacamos proyectos personales adelante y perdemos mucho tiempo y comentemos errores cuando empezamos a hacerlo completamente a ciegas. La vida del artista no es solo interpretar, suele ampliarse a crear los textos o adaptarlos, montarlos, dirigirlos, distribuirlos y conseguir que este estrés no te afecte cuando estás en escena y poder disfrutar. Por ello creo que es muy importante hacer ejercicio, saber relajarse, meditar y respirar conscientemente para que todo eso no se convierta en una carga insoportable.

Natalia Fisac

-Siempre he tenido miedo al éxito. No lo había aceptado hasta hace unos meses. Nunca he trabajado en grandes producciones y es por mi miedo inconsciente a que el éxito me haga daño, a que me ocurra algo malo para compensar lo bueno. Siempre me he dicho a mí misma que me contento con trabajar discretamente, en segundo plano, que eso es más tranquilo. Y ahora veo que eso es absurdo. No hace mucho alguien muy cercano me hizo ver que como actriz tengo grandes virtudes: tengo una gran presencia escénica y, con las palabras y mi energía emociono (también sé que no le puedo gustar a todo el mundo, pero quiero centrarme en lo positivo, que lo negativo viene solito a nuestra mente, esa mala pécora). Y lo justo es que, si hago algo hermoso, todo el mundo tenga derecho a disfrutarlo. Es un compromiso con la vida y con ofrecer al mundo lo mejor que tienes. Eso tendría que ser el trabajo: ofrecer y disfrutar con esos talentos que tenemos. Y respecto a la primera parte de tu pregunta, ahora mismo quiero más. Estoy contenta con lo que venía haciendo, pero quiero pasar a teatros más grandes y volver al mundo audiovisual. Hace muchos años que no trabajo en televisión, me centré en el teatro, sobre todo en mi proyecto personal de “cuenteatro” para niñas y niños, La Maleta de los Cuentos, y ahora, mi energía está más en crear para adultos. Y sé que tengo una energía que puede aportar mucho al mundo de la ficción. Esto es en cuanto a lo que quiero conseguir, pero en cuanto a la actriz que soy ahora, soy consciente de lo que he crecido en todos estos años (empecé en 2001). Tengo más confianza, serenidad, estoy más conectada con mi cuerpo y emociones, disfruto de cada segundo del proceso creativo, me doy mis tiempos, sin ansiedad.

-No sé porque no he trabajado mucho con compañías externas, llevo unos 10 años con mi proyecto que, al ser infantil, no sufre ese problema de menos contratación porque yo sea mujer. Ahora que me quiero enfocar más a adultos y también al audiovisual, veremos qué ocurre. Tengo 48 años pero aparento 35/40 (sí, no exagero, tengo buena genética), con lo que espero que la edad no me limite. De todas formas, en España se están escribiendo papeles interesantes para mujeres, también a partir de 40 años: La casa de papel, Vis a vis, Hierro. El Ministerio del Tiempo, Mujeres del Hampa, Las chicas del cable...Para mí el mayor hándicap ahora mismo, más que la edad, es que no soy muy conocida, y en España se repiten en los repartos los mismos rostros continuamente. Hay muchísimas actrices y actores estupendos que no encontramos hueco porque se contrata a los mismos una y otra vez.

-Uno de los problemas es la dificultad para acceder a castings de ficción y el que casi siempre se escoja a [email protected] [email protected], como decía antes. Falta promoción de la cultura y educación en la misma. Eso se nota en lo difícil que es llenar un teatro del circuito Off. Yo he actuado para 6 personas alguna vez, una tristeza y una pérdida económica. Hay montajes espléndidos en ese circuito y rara vez se produce un boom de público. Este suele acudir a ver funciones a teatros más grandes porque hay gente conocida en el reparto. Siempre se ha dicho que para que una producción funcione debe tener al menos una cabeza de cartel: alguien famoso, sobre todo porque sea popular en televisión. Y esto solo puede sanarse desde la educación: en el colegio, en los hogares, aprender y disfrutar con todo tipo de manifestaciones artísticas, ampliar esas mentes para que no se reduzcan al consumo de productos porque están de moda o porque hay caras conocidas. Que la cultura fuera un tema de primer orden en los programas de televisión generalistas, no en programas de televisión especializados y a horas imposibles que solo vemos los propios artistas. La cultura tendría que ser un tema presente en las vidas de la gente, incluso a un nivel activo. Me encanta imaginar que nos encontramos con un vecino a vecina en el ascensor y hablamos de la música que hemos escuchado, de que estamos pintando un cuadro para relajarnos o “reflexionar/meditar” sobre algo que nos preocupa, de qué música hemos bailado cuando nos hemos sentido alegres o tristes o [email protected], de la obra de teatro que hemos improvisado en casa para celebrar una buena noticia o una mala… Claro, quien lea esto dirá: “¡qué tontería, qué ingenua!”. ¿Qué gobierno va a priorizar la cultura y el arte en las aulas cuando la tendencia es eliminarlas? (En España están desapareciendo las asignaturas de humanidades: música, literatura, filosofía, latín y griego… Un auténtico atentado). Lo que debería cambiar es la forma de enseñarlas, que fuese todo más lúdico y participativo, fomentar la creatividad, y más creatividad, y más… De ahí solo pueden resultar seres humanos más felices y seguros. Y eso, claro, no interesa. Y a un nivel económico e industrial no sé qué análisis hacer, me falta conocimiento o experiencia sobre ese tema.

-Par nuevas obras: Lo primero es recibirlo con entusiasmo, soy entusiasta por naturaleza. Y luego, a estudiar texto hasta dominarlo. Es importante no dudar en el texto para poder trabajar con él libremente y con confianza. Yo estudio repitiendo en voz alta las veces que sea necesario. Y luego, analizarlo: qué información hay en ese texto sobre la forma de ser del personaje, sus miedos, sus deseos, su lenguaje, sus silencios. Y cómo puede afectar esa forma de ser a la forma de moverse en escena, si es un personaje tímido, poderoso, alegre, deprimido, divertido, sereno, desinhibido, traumatizado… todo eso afecta a la energía y a los movimientos. Y en los ensayos, con las pautas de la directora o director y, sobretodo, la relación con los otros actores y actrices, se irá avanzando, matizando, modificando. La relación con el otro es fundamental, la escucha en escena, eso es quizá lo más importante porque te permite un conocimiento orgánico de los personajes, no solo intelectual.

Natalia Fisac

-De todos aprendo, hasta del más pequeño. Estoy muy satisfecha de mi labor en La Maleta de los Cuentos, porque he crecido como adaptadora, productora, directora, actriz… Hago un trabajo muy completo que, al trabajar como la única actriz facilita la organización, no me agobia, no me impide disfrutar enormemente de las funciones. Concretamente estoy disfrutando mucho con la última producción: “Las cuentoaventuras de Sherlock Holmes”. Y creo estar plantando una buena semilla en [email protected] peques de cara a que quieran seguir yendo al teatro cuando sean mayores. La labor de las compañías de teatro infantil es fundamental para que en un futuro renovemos el público que tenemos ahora. Destaco un trabajo como actriz que hice en 2007: Electra, con Tamur Teatro. Interpretaba a Electra, pero me transformaba cada vez que el fantasma de mi padre, Agamenón, me hablaba. En vez de que un actor lo encarnara, el fantasma “me poseía” y hablaba a través de mí. Yo cambiaba mi voz y toda la expresión de mi cuerpo. Fue algo fascinante. Ensayamos mucho tiempo y solo tuvimos la función del estreno, ¡solo esa!, porque la compañía tuvo una crisis después. Y también estoy muy satisfecha de una grabación que hice recientemente para un importante teatro de Madrid, Teatros del Canal, en la pandemia, y que está en el canal de YouTube del teatro. Es una serie de monólogos de diversos intérpretes, más y menos famosos. Yo hice una adaptación con tres textos de “Santa Juana” de Bernard Shaw. Grabar en la Sala Negra de ese teatro fue una felicidad y estoy muy contenta con el resultado. Claro que se puede mejorar, pero para haberme auto-dirigido, no está nada mal.

-Ahora con la pandemia se está mejorando la organización, curiosamente, con los vídeo castings, porque hace tiempo convocaban a muchos actores y actrices sin horarios y era un caos, perdíamos mucho tiempo esperando nuestro turno. Luego me alejé del mundo del casting por estar centrada en mi proyecto. Ahora que acabo de incorporarme a una gran agencia, Wanted, volveré a tomar contacto con el sector y veré cómo funciona.

-para los nuevas generacions: Cada “no” que recibes te acerca a un “sí”, todo es aprendizaje.No olvidar que todo lo que hagamos debe ser placentero, no sufrir. No quiero decir que no haya momentos difíciles (gracias a ellos crecemos), pero no hay que olvidar que el fin último es DISFRUTAR.Hay que estar muy conectada y conectada con tu corazón, con tu esencia, escuchar lo que tu intuición te dice sobre si aceptar o no un proyecto o sobre hasta dónde llegar en un trabajo concreto. Se puede aprender, en la escuela y con la experiencia profesional, sobre cómo funciona la industria, cómo gestionar el éxito y el fracaso, rudimentos básicos de interpretación y de cuestiones técnicas para trabajar en equipo en un escenario o set de rodaje … Pero todas y todos tenemos una gran sabiduría silenciosa, una sabiduría humilde y gozosa que es nuestra gran aliada en todo proceso vital y creativo. Sabemos, podemos y debemos ser nosotras y nosotros mismos. Empaparse de arte: leer mucho, ir a museos, bailar, escribir, pintar o dibujar, cantar, cantar mucho, aprender a tocar un instrumento, al menos. Viajar todo lo que se pueda. Y así tener abiertas las puertas de la creatividad, desarrollar nuestra mente abstracta y estar receptivos al inconsciente colectivo y al nuestro. Aceptar las emociones que vamos sintiendo: la rabia, el miedo, la tristeza, la envidia, la alegría. De todo aprendemos sobre nosotras y nosotros mismos. Celebrar cada logro y éxito y aprender de cada fracaso. Agradecer todo lo que nos ocurra.Y en plan práctico y menos filosófico-espiritual, estar presente en las redes sociales es útil, pero sin obsesionarse ni agobiar al resto con publicaciones. Celebra los logros de los demás en sus cuentas de redes sociales, así transmites buena energía y te haces visible para esas personas que admiras.

-A principios de octubre, ruedo un cortometraje con mi gran amigo el actor internacional Bernard Bullen y nuestra maestra, Anabel Díez, con la productora Ilíada Films. Y me han reprogramado un par de bolos de “Las cuentoaventuras de Sherlock Holmes”, de las numerosas que me cancelaron por la pandemia. También en octubre se emitirán unos podcasts que estoy preparando con un profesor de la Universidad Tres de Febrero, de Argentina, sobre un tema muy potente y sobre el que es necesario hablar y que formarán parte de un programa de radio llamado Infinito Detalle. A finales de año comienzan los ensayos de unas representaciones de ópera en grandes teatros para colegios en los que yo interpretaría la narradora que une todos los momentos de ópera, es un proyecto precioso de Amanecer Sierra y Ariadna Martínez con su empresa Más Que Ópera. Y estoy trabajando ya en la adaptación de un texto para montarlo yo misma en los próximos meses. Será o un monólogo o un texto para una actriz y un actor, tengo que estudiarlo. Y posiblemente con música de cuerda en directo.

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